jueves, 14 de octubre de 2010

Me han dicho que hay un lugar
donde el sol del mediodía no quema,
donde las noches de luna llena
no te hacen llorar.

Me han dicho que en ese lug
ar
te l
a pasas recostada en la arena,
poniendo avisos, mujer
condena al que la haga sudar.

No sé por qué esa necesidad
de viajar tan lejos de la realidad,
poniéndote una careta en el cor
azón
pretendes olvidar.

El pasac
alle en Campichuelo
aquellas noches que b
ajo un pañuelo
me decías "Mi amor,
yo nunca te voy a cambiar".

Prefiero naufragar en este mar
de corcheas locas de atar
hasta tus besos olvidar.

Prefiero perder el tiempo
tomando unas copas de bar en bar
y nunca, nunca despertar.

Tendría que haberle hecho caso a Joaquín
cuando dijo lo que dijo esa vez
cuando esa mujer
se iba dándole la espalda.

Tendría que haberle hecho caso,
así saber bien
cómo era en realidad
tu frente, tu lengua y tu falda.

Por suerte me subí a un tranvía
justo cuando me iba a ataa las vías,
que me dijo "Campeón,
puedo ayudarte en tu elección".

Pero te advierto que este tren consejero,
que no sabe lo que es miraatrás,
me ha dicho que en tu estación no v
a a parar.


Prefiero naufragar en este mar
de corcheas locas de atar
hasta tus besos olvidar.

Prefiero perder el tiempo
tomando unas copas de bar en bar
y nunca, nunca despertar.

Y nunca, nunca despertar.

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